MANADA

La manada es tu espacio seguro, aquel lugar en el que puedes sentir y ser tú misma. La manada se elige, se construye, te invita a ponerte e implicarte, a sostener lo colectivo desde la responsabilidad individual. Hacer manada es abrir el espacio para el cuestionamiento y el crecimiento a partir del espejo que te hacen quienes te rodean. La manada es la guardiana de la magia, la sabiduría y la memoria de la resistencia. Dentro de ella hacemos uso de las experiencias individuales y la creatividad personal y las volvemos elementos que nos potencian y unen. En la manada nos encontramos la red que nos sostiene y la fuerza y el amor que no hemos encontrado en otros lugares. Las cuerpas marginadas nos vamos uniendo y encontrando en el calorcito de la hoguera. Vamos encontrando pertenencia, practicamos la empatía, nos abrazamos y cobijamos, nos acicalamos y limpiamos las heridas, nos damos calor y nos remendamos hasta reconstruirnos. El vientre de la manada es cálido, húmedo y amorosamente visceral. Tiene la fuerza de la unión y la ferocidad de la hermandad que protege.

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