Torso de una persona desnuda tiene un tatuajo que dice gordxxx

CARTOGRAFÍA DE UNA EXISTENCIA GORDA


Texto por Lucas Mostro
Fotografía por Jelly Alba

Mi cuerpo es un mapa físico-político, que luego de ser diagramado por una sociedad que no
pudo soportar este “accidente de la naturaleza”, fue hecho un bollo -bien apretado por la-
palma-de-la-mano-de-la-normalidad- y, arrojado a un costado, pretendiendo ser desechado.
Soy un mapa físico-político reciclado del tacho de basura de una escuela normal, así, hecho
un bollo y vuelto a estirar.
Soy. Hoy. La representación de un territorio extenso, constituido de pliegues, de intersticios,
donde brota el historial de una existencia gorda.
Soy, hoy, el espacio que se ubica entre fronteras en el dibujo de un mapa y que se declara
en guerra contra la-milicia-de-la-belleza-heteronormada-y-capitalista, que constantemente
intenta tomar mis tierras.
Soy la representación excesivamente corpórea de límites territoriales ficticios, que van más
allá de los escalímetros que pretenden medir la distancia entre un extremo y otro.
Soy un desierto de piel seca y estriada.
Soy un terremoto en la zona abdominal, con réplicas de 6,9 en la Escala de Richter, en
cada parte de mi cuerpo, a cada paso que doy.
Soy, del mapa, el charco pintado de celeste pastel, un caudal furioso que arrastra basura y
animales muertos, con orillas barrosas donde viven gusanos y crecen plantas.
Soy una cordillera dibujada en papel plano, llena de curvas desproporcionadas.
Soy, también, el satélite que parte del cuadradito negro que marca la capital de una
provincia habilitada, con destino a los cráteres de mis muslos.
Soy del mapa la geografía, la capacidad mutante, la vegetación natural más el artificio
creado.
Soy del mapa-bollito-recicle-historial-territorio-guerra-representación-desierto-terremoto-
charco-cordillera-satélite-geografía mutante; la cartografía que me estudia.
Soy la descripción: doce zonas de follaje-pelo/ cinco zonas estriadas/ tres zonas celuliticas/
sesenta y tres lunares marrones, uno azul, uno rojo/ ocho cicatrices/ ninguna mancha de
nacimiento/ una constelación de circulitos blancos en el cuero cabelludo de cuando niño y
varicela/ sesenta y tres tatuajes/ quince perforaciones/ 60 puntos de sutura/ trece colores
de pelo/ una fractura de hueso y permanente dolor muscular…
Soy también lo que subyace a lo observable; tres cifras en la balanza demuestran que mi
territorio es más de lo que el mapa-ficción puede contener, de lo que el planisferio puede
soportar.
Soy un territorio que avanza sobre otros, ocupando todo el espacio posible, desafiando el
momento del bollito y el intento desesperado de la-palma-de-la-normalidad de desechar
todo lo que no encaje dentro del molde de la sociedad.
Soy de lo físico del mapa, todo lo que sale por los costados de ese molde.
Soy, de lo político, el espacio que ocupo en una sociedad que no puede soportar este
“accidente de la naturaleza”.

Texto para la revista LAUCHA n| 3 – Córdoba 2017.
Republicado en la segunda edición del fanzine “Grasa Trans” – Bs As/ Córdoba 2017.

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