AFECTO

Dícese del movimiento que producen los cuerpos, las palabras y las cosas
cuando se rozan. O también, las resonancias de ese movimiento, como las ondas que
genera una piedra arrojada en un estanque, o la espuma que llega a la arena luego de
romper la ola. También son los ecos que quedan en el aire cuando pronunció algo en
voz alta. La sensación de nostalgia de los cuerpos apretados en el colectivo o metro.
El murmullo de una peatonal cuando el semáforo está en rojo, o en el aula cuando
suena el timbre. Roce, resonancia, eco, murmullo. El afecto es eso que se produce en
el entre, entre el mundo y nosotras, entre el aire y mi piel, entre el tiempo que tardo en
decir mi nombre en voz alta o en dibujarlo con un gesto al aire. El afecto es
movimiento, es acontecimiento, aunque también puede ser agua estancada,
podredumbre.  
Afecto también puede ser cómo nos relacionamos emocionalmente con las cosas y
con las personas. Ese saber es situado, es cultural, es colectivo. No es natural. Nadie
nace afectado. Nos vamos afectando y desafectando en el tiempo, aprendiendo a
hacerlo, haciéndonos de los juguetes que nos acompañarán en el camino. No es
evolutivo ni acumulativo, es presente perfecto.
Afecto también puede ser lo más propio, el átomo menos indivisible de mi ser, eso que
considero me define, me hace, eso que me reconoce, que nadie me puede quitar. Esto
que siento es mío, me pertenece. La única certeza.
Es un territorio en disputa, en tensión constante, es una arena de lucha libre, con eso
que creemos que nos nombra, o nos representa, y con el mundo cuando la
desconexión se incrementa. En el teatro decimos que es la base del conflicto, cuando
alguien quiere algo que el otro también quiere, cuando hay una relación afectiva con
un mismo objeto de deseo, sea este el que sea, una manzana, un ideal, una persona,
un país. Qué hacemos con el conflicto es la pregunta de la humanidad, cómo lo
manejamos, cómo exteriorizamos esos sentimientos de odio, enojo, frustración, amor.
Lo que está reglado en esta sociedad es la manifestación del afecto. Qué puedo hacer
y decir en qué contexto, a qué persona determinada. Nosotras nadamos a
contracorriente en ese mar de normas, haciendo de ellas nuestras compañeras de
hábitat, como algas que ahí están, a veces te rozan, a veces te enredan, a veces las
podemos comer, lo importante es seguir nadando.

Redimensionar imagen
Contraste