Personas semidesnudas con accesorios en fiesta

NOCHE. PLACER. GESTOS. / Marie Bardet

Fotografia por Luciano Lombardi 

 

¿Qué lugar ocupa la diversión en el imaginario social? ¿Que significa la oscuridad de la noche para cuerpos diversos? ¿Qué narrativa íntima produce la fiesta? ¿Puede ser el roce corporal y el placer formas de producción política? ¿Cuales son los códigos de consentimiento para el tacto? ¿Qué estrategias de emancipación a los modos estereotipados de baile y celebración son posibles? ¿Cómo se transfiere la experiencia de la noche al resto de la vida? ¿Qué formas de cuidado se pueden desplegar en la fiesta? ¿Cómo se puede traducir la experiencia de baile para una persona con movilidad reducida? ¿Cómo se establecen los límites y posibilidades de participación en una fiesta? ¿Cuales son las normas de admisión que rigen en espacios cuidados? ¿La responsabilidad afectiva incluye el cuidado del otro en el consumo de drogas? ¿Es posible habitar la noche como arena contrahegemónica? ¿El tacto, el roce como gramática erótica  son modos de resistencia a la productividad y consumo capitalista? ¿El intercambio de fluidos es una forma de organización de la confianza?

Torceduras&Bifurcaciones.

 

¿se puede tomar la palabra como forma de escucha y desde la incomodidad de poner la voz (y la cara) a través de una pantalla ?

¿Se puede apostar a un punto de encuentro entre vivencias diferentes articulando una serie de preguntas  para sumar a las que formularon la invitación para esta (no) conversación, más que contestarlas desde alguna voz «experta»?

 

De la Noche

¿Puede la oscuridad abrir espacios de exploración dónde «sentirse segura» no pase necesariamente por la garantía de tener todo bajo control?

¿se pueden des-hacer otros cuerpos en las alianzas, que se tejen en las claroscuridades,  entre mirada bizca que acerca y con-tacto ni cerca ni lejos? 

¿qué de esas alianzas nocturnas entre gestos, palabras, luces, sonidos, espacio, duración, sentí que abrían las  « protocolas » afectivas más que normativas de las ORGIES en sus « Entrenar la fiesta » o el cultivo de la «in-comodidad del deseo» de las Antroposex en sus Perrafest, que hicieron piso de apoyo/soporte para el menor gesto de poder bailar en cuero?

¿en qué espacios/tiempos podemos inventar maneras de bailar que exploran las in-comodidades atreviéndose a gestos in-imaginados ?

¿cómo pensar, de la mano de Deligny, un permitir que sea menos un dar/pedir permiso, y más crear condiciones para hacer y dejar de hacer, para decir “sí” y “no”, ante distintas situaciones?

¿cómo ensayamos en la fiesta unos cuidados desde otro imaginario que la gran seguridad de que « no pase nada » por la tranquilidad de constituirnos como un “nosotrxs” asegurado de sí mismo? 

 

Con/sin placer

¿Qué bailes ensanchan nuestros imaginarios sensoriales y deseantes, con «el arte queer de bailar mal» (como proponían Edurne y Teo en su taller en el último congreso de Filosofía de la danza en madrid), o roces con cuerpos que no entran en nuestro mundo más a mano?

¿Puede el placer ser menos el campo de entrenamiento del éxitismo de «llegar bien» y más el cultivo de alianzas bizarras de lo peligroso que es desear y lo ancho que es ensayar el decir “sí” y “no”?

¿Existe una potencia de lo político desde la noche en alianzas de placer sin anestesia del peligro?

¿Qué queda del tacto posible cuando « cuidado » se vuelve sinónimo de «paranoia», reforzada ahora por una pandemia viral y mundial? 

¿es bailar un «des-entrenamiento» para habitar lo raro?

¿es coger un «des-entrenamiento» para escuchar con el tacto?

 

Entre gestos

¿Cuánto el capacitismo de una sociedad sostiene, y es reforzado, por los imaginarios políticos de hacernos un cuerpo victorioso en la danza, en la fiesta, en la cama, en la marcha?

¿se podrán cultivar «gestos menores» o «apenas gestos» desde un acercamiento «somático» a y desde cuerpos considerados menos por su capacidad para  alcanzar un virtuosismo de movimiento y más en su atención a percibir la menor diferencia sensorial, a multiplicar las maneras de moverse, y a situarse corporalmente en una eco-logía con el entorno viviente y no viviente?

¿pueden esos «apenas gestos» («apenas, no por presumir que sean esencialmente pequeños, lentos, ni suaves, sino por su caracter de pasar umbrales)  desbarrancar el sistema de valoración de los actos corporales que suele obedecer a las oposiciones entre  gestos grandes y pequeños, exitosos y fracasados, productivos e improductivos?

¿se podrán tejer alianzas con un mundo de la danza atravesado por tantas historias de disciplinamiento del cuerpo pero también por corrientes subterraneas que socavaron la idea de un cuerpo herramienta para un « vocabulario de movimiento », y ahuecaron pasadizos con los gestos cotidianos iterando en cada época, de manera diferente en cada lugar,  los signos de una pregunta :  «¿dónde empieza y dónde termina la danza?»

¿habrá en una atención a esos « apenas gestos » una hendidura por la que hacer palanca en los edictos de los cuerpos aceptables y los abyectos?

¿qué sería una política de la accesibilidad que articule, en hueco, un desanudar las condiciones de inaccesibilidad más que armar una nueva lista, aunque más larga y más «inclusiva», de las tarjetas de acceso?

¿con qué gestos en la opacidad de la noche y la complejidad de los placeres podemos meternos con las fiestas, o bien enfiestarnos, para volver nuestras vidas un poco más vivibles, respirables, bailables?

 

Marie Bardet hace filosofía y también danza.

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